CAPITULO V
EL VAMPIRO SEDUCTOR
Estaba dormitando en mi habitación cuando de repente siento una brisa fresca que me hizo temblar todo el cuerpo, miré hacía el balcón y me percaté de que estaba abierto, me levanté y me dirigí a cerrarlo, hacía un frío de muerte, “¿cómo que el balcón estaba abierto, se me habría olvidado cerrarlo?” me tumbé en la cama, me tapé con mis sábanas de franela junto con el edredón. No fue solo cerrar los ojos que escuche un ruido muy flojito en los cristales del balcón, “¿un pájaro, tal vez? No, imposible a estas horas de la noche” me parecía imposible el ruido era igual que el pico de un pájaro al golpear la ventana, giré mi cabeza hacia el balcón y no vi nada pero el ruido no cesaba, molesta, me levante regañando entre dientes abrí el balcón y miré de lado a lado pero no había nada y no podría ser una rama porque los árboles no daban a mi balcón, maldiciendo y con el ceño fruncido me adentre en mi cuarto y dando un portazo cerré la puerta, me volví a tumbar y cerré los ojos de nuevo, sentí de repente un aire frío mi cuerpo se estremecía ante brisa helada, abrí los ojos de nuevo y me quedé petrificada había un ser mirándome en la orilla de la cama un ser blanco, de ojos color carmesí, vestido de ropas oscuras un tanto victoriano, daba mala espina, sus manos eran finas y poseían unas uñas mugrientas y largas, de aspecto hermoso eso si, su pelo era corto y de color negro carbón, de nariz fina y labios finos con una sonrisa seductora, sus dientes brillaban como perlas a la luz de la luna que se dejaba reflejar por la ventana poseía unos colmillos inhumanos más grandes que los de un humano normal; pero en lo más profundo de mi sabía que era un ser fuera de lo normal y tanto sombrío, se sentó en el mismo lado donde yo yacía en la cama y mirándome con esos ojos hipnotizadores me susurró al oído, “hoy vendrás conmigo” sentí que perdía el conocimiento.
Al despertar no sabía donde estaba, estaba todo tan oscuro que me era imposible ver nada, empecé a angustiarme mi respiración se agitaba de tal manera que me era imposible respirar bien, palpaba las paredes mientras intentaba encontrar un interruptor, una ventana o el pomo de una puerta, mis lágrimas me recorrían las mejillas, hasta que noté que me agarraron de la muñeca izquierda, me empujaron con una fuerza descomunal hacía una habitación victoriana hasta caer en una cama de la misma época, mientras me quejaba del dolor e intentaba calmarme me percaté que ese ser estaba en frente de mi sonriendo con una sonrisa macabra, se acercó a mi y por como me observaba sabía que no era nada bueno, se me erizó cada pelo de mi piel, agarré las sábanas del miedo, quería correr pero mi cuerpo no me respondía, mi corazón empezó a palpitar tan rápido que hasta podía sentir los latidos de mi propio corazón, parecía que mi estado le proporcionaba cierto placer a aquella criatura, se lanzó sobre mi, vi como sus cuencas rojas me miraban fijamente sediento de sangre y de placer, sus dientes daban miedo y sus manos frías como la misma muerte, intente forcejear con el pero su fuerza era descomunal tanto que casi me rompe los brazos, me giró la cabeza, retiró el cabello que protegía mi cuello y me mordió, sentí que aquel hombre se llevaba todo mi ser, sentí que mi cuerpo iba perdiendo fuerzas, mi corazón ya no funcionaba a la velocidad de antes, mis lágrimas me acariciaban el rostro, empecé a tener frio y a ver como una neblina, hasta que se me cerraron los ojos.
Pensé que había muerto pues mi piel estaba fría, no sabía porque pero aún seguía viva mi respiración era muy débil intenté incorporarme pero mis manos me lo impedían, apenas tenia fuerzas, proseguí a deslizarme como una serpiente para poder salir de allí en busca de ayuda pero de repente me pisaron la mano y me volvieron de forma brusca era aquel ser, se había percatado de mi insistencia por salir de ahí “así que sigues viva, si que tienes mucho espíritu para seguir viviendo, pero no puedo dejarte escapar querida” me agarró del cuello y me lo apretó mientras me miraba de forma sádica como una serpiente retuerce a su presa para deborarla, cada vez se me nublaba la vista hasta que solo había oscuridad.
De repente me despierto sudando y agonizando, estaba temblando no sabía que había pasado, me cercioré de que estaba en mi habitación y que estaba sola, suspiré pensando que había sido una maldita pesadilla cogí mi botellita de agua que tenía puesta en mi mesita de noche ingerí aquella agua y acto seguido proseguí a dormir aliviada, había sido una horrible pesadilla.