lunes, 25 de julio de 2022

 

CAPITULO III


LA OUIJA

Recuerdo que me encontraba muy entusiasmada por probarla porque es cierto que tenía ganas de hablar con una cierta persona, tenía una ilusión por ponerme en contacto con ese espíritu ya que era la única manera de poder hablarle. Compré una y me dirigí a mi cuarto, leí las instrucciones y me dispuse a usarla, al principio no me creía mucho esto del espiritismo y la Ouija pensaba que una simple tabla de madera sería incapaz de invocar a alguien del mundo del mas allá. De pronto me quede perpleja porque el vaso empezó a moverse a su voluntad como si enfrente mía hubiera alguien que lo guiará empecé a sonreír porque estaba hablando con esa persona me ilusioné mucho, lloré de emoción y me sentí muy contenta, cuando di por finalizada la comunicación me despedí y cerré la sesión como instruía en ese papel y seguí con mis cosas. A la mañana siguiente me propuse ir a casa de mis amigas con lo cual cogí mi coche y me fui por carretera ya que ellas no viven en mi mismo pueblo, mientras conducía por carretera noté una sensación rara, primero frío y después oí como me gruñían mire por el espejo retrovisor y vi a una niña de blanco, de tez pálida, vestida de blanco, pelo largo y negro, me miraba furiosa y me gruñía me hizo desviarme de la carretera de manera que salí disparada por un acantilado, el coche daba vueltas mientras yo me aferraba fuertemente al volante cuando el coche dio su ultima vuelta, la niña que estaba justo detrás con aspecto fantasmal se acercó a mi y acariciándome la cara mientras se reía en tono de burla me dijo ”esto no es un simple juego, niña si juegas tienes que arriesgar, no deberías haberlo hecho preparate porque esto tiene consecuencias terribles para ti y para quien la juegue, ahora perecerás y me acompañarás en mi triste destino” no podía parar de llorar y de pedir disculpas se acercaba más a mi y me cogía del cuello, en ese instante me desperté sobresaltada, con palpitaciones, tenía el pulso acelerado, sudando, las piernas y manos me temblaban, ¿había sido una horrible pesadilla o quizás una advertencia?


lunes, 18 de julio de 2022

 

CAPITULO II


UNOS HOMBRES DE NEGRO VIENEN A VERME


Me encontraba en el piso de mis abuelos me asomé a la ventana y me cercioré de que se había hecho de noche, pensé “que tarde se me ha hecho” me quedé pensativa mirando el escaparate de electrodomésticos que había enfrente de la casa, pensando en que ya era hora de prepararles la cena, cuando despierto de mi ensoñamiento me doy cuenta de que hay tres hombres vestidos de negro mirándome, al principio me extrañó, quizás estaban esperando a alguien y yo estaba pensando mal, pero de pronto me surgió en mis adentros un mal presentimiento, sentía que tenía que correr me dirigí al salón donde estaban mis abuelos pero no estaban, habían desaparecido como por arte de magia, sentí que golpeaban la puerta, corrí a esconderme, los golpes no cesaban hasta que echaron la puerta abajo, empezaron a hablar entre ellos, después se dispusieron a buscarme por todas partes, entraron en la salita donde yo estaba escondida, cogí desesperada un lápiz, me escondí debajo de la mesa, sentía los pasos de uno de ellos pude ver como sus zapatos negros se paseaban por la habitación se paro frente a la mesa, yo intentaba controlar al máximo mi respiración para que no se percatase de que yo me escondía justamente ahí debajo de sus pies, me dí cuenta de que aquellos pies no se movían, cerré los ojos pensando que se había dado cuenta de que yo estaba allí. Me armé de valor le clavé el lápiz en el tobillo lo empujé por la otra pierna, me eché sobre el y le volví a clavar el lápiz en el cuello, me aleje lentamente con otros dos lapices en mi otra mano mientras lo miraba desangrarse y me volví a esconder, no estaba dispuesta a perder la vida ni a que se llevaran a mis preciados abuelos.


En la cocina había otro hombre rebuscando por los rincones, me dirigí hacia el tan sigilosa como un gato le clavé el lápiz violentamente en la espalda, recogí un cuchillo al mismo tiempo que le patee para tirarlo al suelo se volvió hacia mi y le clavé el otro lápiz en un ojo y violentamente le apuñale con el cuchillo en el estómago, recogí otro y me lo lleve conmigo, el ultimo estaba en el salón había encontrado el cadáver de su compañero y se le quedo inspeccionando de manera extraña, arrancó el lápiz del cuello de su compañero muerto mientras miraba el material escolar ensangrentado, estaba tan perplejo que ni siquiera se percato de mi presencia le di una patada en la cabeza se incorporó, forcejeemos, le mordí una oreja con el cuchillo le corté el cuello. Mi pesadilla había acabado ya solo quedaba encontrar a mis abuelos. En ese instante me desperté extasiada y sudando me había dado cuenta entonces que había sido una pesadilla, solo eso.


miércoles, 13 de julio de 2022

CAPITULO I


LAS MARIONETAS MALDITAS Y LA CHICA DEL POZO


Era una noche calurosa de verano eran las 2 a.m. yo me encontraba en la cama con mi pijama favorito de mi infancia, color rosado, recuerdo que posaba en la cama para hacerme fotos mientras comprobaba como se veían por si hubiera la necesidad de volverlas a repetir. Me encontraba entusiasmada con mi sesión de fotos cuando de repente el televisor de mi cuarto se encendió de la nada así como si tal cosa, en ese instante salieron del televisor unos pequeños diablillos en forma de marionetas la forma en la que se movían me parecía espeluznante como si casi no tuvieran articulaciones en el cuerpo, sus cuencas enormes pero vacías de vida le daba un toque siniestro su aspecto de tez morena medio corrompida por el paso del tiempo me hacia retroceder casi hiperventilando no sabía ni entendía lo que estaba pasando desconozco el porque salieron de aquel televisor ni quien o como les había llamado a hacer tal cosa, seguían avanzando hacia mi sus bocas gruesas y rojizas no se movían pero podía oír sus voces en mi cabeza susurrando “Sandra, Sandra, nos perteneces te llevaremos al infierno con nosotros”.


En ese instante me armé de valor cogí la silla de mi escritorio y sin miramientos empecé a golpear a diestro y siniestro a esas pequeñas criaturas demoníacas, cerré los ojos y seguí atacando, para cuando me dí cuenta abrí mis ojos y para mi asombro los vi echo pedazos me cercioré de que estaban totalmente destruidos y después los deposite en una bolsa de basura, bajé las escaleras con esa pesadilla de bolsa que sostenía en la mano corriendo salí de mi portal, los arrojé a la basura y sin mirar atrás me dirigí a mi casa tan rápido como alma que lleva el diablo. Al llegar a mi cuarto, aliviada, me tumbé en mi cama y plácidamente me volví a dormir.


Llevaba unas horas dormida cuando de repente me doy cuenta de que se enciende el televisor por si solo, “otra vez no, por favor”, grité para mis adentros angustiada ante el desconocimiento de lo que pudiera salir de aquel televisor de nuevo, para mi asombro me doy cuenta de que no hay ninguna emisión esta sin señal y no acababa de entender porqué quise acercarme para comprobar cual era el problema si el cable o el tdt, cuando de pronto veo una mano de tez blanca, mugrienta y húmeda que sale de la tele, me dirijo hacia mi cama pero de repente algo me hace tropezar y caer de espaldas al suelo, mientras sale ese ser con aspecto de chica tenebrosa, sale como si apenas tuviera la capacidad de andar arrastrándose por el suelo, su cuerpo mugriento y lleno de agua con vestido blanco y manchado de humedad golpeaban en el suelo dejando rastro de mugre y agua en el mismo, su pelo era una cortina húmeda y greñosa, negro como el carbón y no dejaba ver su rostro, sus uñas negras y rotas como de haber estado encerrada en un sitio que jamás hubiera podido salir, me señalaban, se incorporó con dificultad y se puso de pie dejándose ver su rostro de muerta, sus cuencas totalmente negras, su cara desgastada por el tiempo y el agua le daban un aspecto terrorífico, sus labios secos y despellejados, escamosos mostraban una risa macabra y sardónica pues sin decirme nada sabía que venía a por mi, esta pesadilla acababa de empezar, pensé para mis adentros angustiada. No estaba dispuesta a morir, sentí un impulso dentro de mi que me hizo levantar una voz, que me gritaba “Sandra levantate”, me armé de valor me dirigí al escritorio y cogí lo primero que encontré una carpeta, golpeé y golpeé con los ojos cerrados le arroje todo lo que encontré, me arrojó al suelo en ese instante me dí cuenta que debajo de mi cama había un palo de madera, no entendía que hacia aquello allí debajo de mi cama, lo cogí le golpeé en la cabeza y la muerta cayó al suelo, seguí y seguí atizándole. De sopetón me desperté sudando de mi cama pues todo había sido una horrible pesadilla, suspiré aliviada y me volví a dormir.