CAPITULO II
UNOS HOMBRES DE NEGRO VIENEN A VERME
Me encontraba en el piso de mis abuelos me asomé a la ventana y me cercioré de que se había hecho de noche, pensé “que tarde se me ha hecho” me quedé pensativa mirando el escaparate de electrodomésticos que había enfrente de la casa, pensando en que ya era hora de prepararles la cena, cuando despierto de mi ensoñamiento me doy cuenta de que hay tres hombres vestidos de negro mirándome, al principio me extrañó, quizás estaban esperando a alguien y yo estaba pensando mal, pero de pronto me surgió en mis adentros un mal presentimiento, sentía que tenía que correr me dirigí al salón donde estaban mis abuelos pero no estaban, habían desaparecido como por arte de magia, sentí que golpeaban la puerta, corrí a esconderme, los golpes no cesaban hasta que echaron la puerta abajo, empezaron a hablar entre ellos, después se dispusieron a buscarme por todas partes, entraron en la salita donde yo estaba escondida, cogí desesperada un lápiz, me escondí debajo de la mesa, sentía los pasos de uno de ellos pude ver como sus zapatos negros se paseaban por la habitación se paro frente a la mesa, yo intentaba controlar al máximo mi respiración para que no se percatase de que yo me escondía justamente ahí debajo de sus pies, me dí cuenta de que aquellos pies no se movían, cerré los ojos pensando que se había dado cuenta de que yo estaba allí. Me armé de valor le clavé el lápiz en el tobillo lo empujé por la otra pierna, me eché sobre el y le volví a clavar el lápiz en el cuello, me aleje lentamente con otros dos lapices en mi otra mano mientras lo miraba desangrarse y me volví a esconder, no estaba dispuesta a perder la vida ni a que se llevaran a mis preciados abuelos.
En la cocina había otro hombre rebuscando por los rincones, me dirigí hacia el tan sigilosa como un gato le clavé el lápiz violentamente en la espalda, recogí un cuchillo al mismo tiempo que le patee para tirarlo al suelo se volvió hacia mi y le clavé el otro lápiz en un ojo y violentamente le apuñale con el cuchillo en el estómago, recogí otro y me lo lleve conmigo, el ultimo estaba en el salón había encontrado el cadáver de su compañero y se le quedo inspeccionando de manera extraña, arrancó el lápiz del cuello de su compañero muerto mientras miraba el material escolar ensangrentado, estaba tan perplejo que ni siquiera se percato de mi presencia le di una patada en la cabeza se incorporó, forcejeemos, le mordí una oreja con el cuchillo le corté el cuello. Mi pesadilla había acabado ya solo quedaba encontrar a mis abuelos. En ese instante me desperté extasiada y sudando me había dado cuenta entonces que había sido una pesadilla, solo eso.
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