CAPITULO III
LA OUIJA
Recuerdo que me encontraba muy entusiasmada por probarla porque es cierto que tenía ganas de hablar con una cierta persona, tenía una ilusión por ponerme en contacto con ese espíritu ya que era la única manera de poder hablarle. Compré una y me dirigí a mi cuarto, leí las instrucciones y me dispuse a usarla, al principio no me creía mucho esto del espiritismo y la Ouija pensaba que una simple tabla de madera sería incapaz de invocar a alguien del mundo del mas allá. De pronto me quede perpleja porque el vaso empezó a moverse a su voluntad como si enfrente mía hubiera alguien que lo guiará empecé a sonreír porque estaba hablando con esa persona me ilusioné mucho, lloré de emoción y me sentí muy contenta, cuando di por finalizada la comunicación me despedí y cerré la sesión como instruía en ese papel y seguí con mis cosas. A la mañana siguiente me propuse ir a casa de mis amigas con lo cual cogí mi coche y me fui por carretera ya que ellas no viven en mi mismo pueblo, mientras conducía por carretera noté una sensación rara, primero frío y después oí como me gruñían mire por el espejo retrovisor y vi a una niña de blanco, de tez pálida, vestida de blanco, pelo largo y negro, me miraba furiosa y me gruñía me hizo desviarme de la carretera de manera que salí disparada por un acantilado, el coche daba vueltas mientras yo me aferraba fuertemente al volante cuando el coche dio su ultima vuelta, la niña que estaba justo detrás con aspecto fantasmal se acercó a mi y acariciándome la cara mientras se reía en tono de burla me dijo ”esto no es un simple juego, niña si juegas tienes que arriesgar, no deberías haberlo hecho preparate porque esto tiene consecuencias terribles para ti y para quien la juegue, ahora perecerás y me acompañarás en mi triste destino” no podía parar de llorar y de pedir disculpas se acercaba más a mi y me cogía del cuello, en ese instante me desperté sobresaltada, con palpitaciones, tenía el pulso acelerado, sudando, las piernas y manos me temblaban, ¿había sido una horrible pesadilla o quizás una advertencia?
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