LAS MARIONETAS MALDITAS Y LA CHICA DEL POZO
Era una noche calurosa de verano eran las 2 a.m. yo me encontraba en la cama con mi pijama favorito de mi infancia, color rosado, recuerdo que posaba en la cama para hacerme fotos mientras comprobaba como se veían por si hubiera la necesidad de volverlas a repetir. Me encontraba entusiasmada con mi sesión de fotos cuando de repente el televisor de mi cuarto se encendió de la nada así como si tal cosa, en ese instante salieron del televisor unos pequeños diablillos en forma de marionetas la forma en la que se movían me parecía espeluznante como si casi no tuvieran articulaciones en el cuerpo, sus cuencas enormes pero vacías de vida le daba un toque siniestro su aspecto de tez morena medio corrompida por el paso del tiempo me hacia retroceder casi hiperventilando no sabía ni entendía lo que estaba pasando desconozco el porque salieron de aquel televisor ni quien o como les había llamado a hacer tal cosa, seguían avanzando hacia mi sus bocas gruesas y rojizas no se movían pero podía oír sus voces en mi cabeza susurrando “Sandra, Sandra, nos perteneces te llevaremos al infierno con nosotros”.
En ese instante me armé de valor cogí la silla de mi escritorio y sin miramientos empecé a golpear a diestro y siniestro a esas pequeñas criaturas demoníacas, cerré los ojos y seguí atacando, para cuando me dí cuenta abrí mis ojos y para mi asombro los vi echo pedazos me cercioré de que estaban totalmente destruidos y después los deposite en una bolsa de basura, bajé las escaleras con esa pesadilla de bolsa que sostenía en la mano corriendo salí de mi portal, los arrojé a la basura y sin mirar atrás me dirigí a mi casa tan rápido como alma que lleva el diablo. Al llegar a mi cuarto, aliviada, me tumbé en mi cama y plácidamente me volví a dormir.
Llevaba unas horas dormida cuando de repente me doy cuenta de que se enciende el televisor por si solo, “otra vez no, por favor”, grité para mis adentros angustiada ante el desconocimiento de lo que pudiera salir de aquel televisor de nuevo, para mi asombro me doy cuenta de que no hay ninguna emisión esta sin señal y no acababa de entender porqué quise acercarme para comprobar cual era el problema si el cable o el tdt, cuando de pronto veo una mano de tez blanca, mugrienta y húmeda que sale de la tele, me dirijo hacia mi cama pero de repente algo me hace tropezar y caer de espaldas al suelo, mientras sale ese ser con aspecto de chica tenebrosa, sale como si apenas tuviera la capacidad de andar arrastrándose por el suelo, su cuerpo mugriento y lleno de agua con vestido blanco y manchado de humedad golpeaban en el suelo dejando rastro de mugre y agua en el mismo, su pelo era una cortina húmeda y greñosa, negro como el carbón y no dejaba ver su rostro, sus uñas negras y rotas como de haber estado encerrada en un sitio que jamás hubiera podido salir, me señalaban, se incorporó con dificultad y se puso de pie dejándose ver su rostro de muerta, sus cuencas totalmente negras, su cara desgastada por el tiempo y el agua le daban un aspecto terrorífico, sus labios secos y despellejados, escamosos mostraban una risa macabra y sardónica pues sin decirme nada sabía que venía a por mi, esta pesadilla acababa de empezar, pensé para mis adentros angustiada. No estaba dispuesta a morir, sentí un impulso dentro de mi que me hizo levantar una voz, que me gritaba “Sandra levantate”, me armé de valor me dirigí al escritorio y cogí lo primero que encontré una carpeta, golpeé y golpeé con los ojos cerrados le arroje todo lo que encontré, me arrojó al suelo en ese instante me dí cuenta que debajo de mi cama había un palo de madera, no entendía que hacia aquello allí debajo de mi cama, lo cogí le golpeé en la cabeza y la muerta cayó al suelo, seguí y seguí atizándole. De sopetón me desperté sudando de mi cama pues todo había sido una horrible pesadilla, suspiré aliviada y me volví a dormir.
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